CUARTA LEY BIOLÓGICA – SISTEMA ONTOGENÉTICO DE LOS MICROBIOS

El sistema ontogenético de los microbios: Debemos reconocer que cada capa embrional está relacionada con cierto tipo de microbios exclusivamente, esto depende de la evolución del cerebro, la cual es acorde con la evolución microbiana. Debemos reconocer también que los microbios solamente tienen función activa en fase de solución y generan manifestaciones como: infecciones, fiebre, sudor nocturno, inflamación.

La célula es un bloque básico de construcción, en el cuerpo tenemos células especializadas con funciones específicas que deben llevar a cabo; un grupo de células constituyen un tejido; un grupo de tejidos forman un órgano; todo órgano está compuesto de distintos tejidos (óseo, nervioso, adiposo, hepático, sangre, etc.)

De las 3 capas embrionarias se formarán todos los tejidos y órganos del cuerpo, todas las capas y desarrollo de órganos corresponden al desarrollo evolutivo, TODO TIENE QUE VER CON LA EVOLUCIÓN, los órganos se desarrollaron conforme evolucionábamos según nuestras necesidades; en nuestra genética tenemos toda la evolución guardada.

Ha de ser muy claro que cada microbio trabajara exclusivamente con el tejido junto con el cual evolutivamente se desarrolló, todo es regido congruentemente por el cerebro a través de lo que conocemos como sistema inmune.

Los hongos, micobacterias y ciertas bacterias muy antiguas trabajan en los tejidos del endodermo controlados por el tronco cerebral, son los microbios más antiguos y a su vez son estos los órganos más antiguos, esta zona del cerebro responde a los eventos relacionados con la supervivencia. Estos microorganismos del endodermo (TBC) son los únicos que durante la FA proliferan según la masa conflictual y acorde a la necesidad que se tendrá de ellos durante la PCL.

Los microbios asociados con el cerebro viejo descomponen células adicionales en casos donde hay crecimiento celular durante la fase de conflicto activo, si estos están inactivos o son inexistentes, el tumor se encapsula. Cuando la TBC está implicada, se multiplicará durante la fase activa, pero solo se activará durante la fase de reparación. Sólo la TBC se multiplica en fase activa, los demás microbios no, su multiplicación ocurre al momento de la solución del conflicto e inicio de la fiebre.

Las micobacterias y las bacterias antiguas trabajan en los tejidos del mesodermo antiguo regido con el cerebelo. Las bacterias más recientes (estafilococos) trabajan en tejidos del mesodermo nuevo regido por la sustancia blanca. Los virus (si es que existen) trabajan en los tejidos del ectodermo controlados por la corteza cerebral.

Los microbios asociados con el cerebro nuevo reconstruyen tejidos (tumores de curación) durante PCL en los casos donde hubo destrucción de tejido en conflicto activo; si hay virus implicados (tejidos de corteza cerebral), en caso de estar ausentes, el proceso de reconstrucción se alarga.

El virus es una proteína que contiene una sola brizna de ADN, no una cadena completa. Es un mensajero con un código. En el organismo, entregará un mensaje codificado a la célula, ella erigirá o no el código, según la evolución del ser y sus necesidades. El virus participa activamente en el proceso de regeneración de un tejido comunicando los mensajes necesarios de la célula a la bacteria gracias a su capacidad de penetrar en el núcleo celular.

Los microbios solo comienzan su trabajo cuando el organismo les da expresamente la orden para hacerlo desde el cerebro, el cerebro informa al microbio que es hora de comenzar su trabajo de eliminación o rellenado.

El contagio no existe y aunque se puedan compartir bacterias con otra persona que no tenga las suyas propias, nada pasará en su Pcl actual pues las bacterias necesitamos tenerlas al momento del DHS, las bacterias que obtengamos solo podrán funcionar en futuros SBS`s

Los parásitos internos son simplemente una señal de que la homeostasis aún no ha sido lograda y el parásito se quedará mientras esta no haya terminado. En curaciones pendientes, por ejemplo, si un parásito está presente, se quedará mientras el proceso de curación no haya sido completado. Cuando la homeostasis está de vuelta, deja de haber tarea que hacer para el parásito, el cual es expulsado naturalmente. A menudo los parásitos internos funcionan como «recolectores de basura» a nivel macroscópico

El trabajo microbiano con pleno sentido: “aparte de 100000 billones de células puramente humanas, nuestro cuerpo contiene otros tantos billones de bacterias en su sistema digestivo, mas otros 1000 billones en su piel, y hasta 10 billones solo en la boca, en un nivel más profundo, cada célula de nuestro cuerpo podría ser descrita como un conglomerado de bacterias viviendo en simbiosis”

Temperatura base: 37G donde hay actividad microbiana normal (en reserva); cuando se entra en fase de solución la temperatura comienza a subir y al llegar a los 38 o 38.5G se favorecerá el crecimiento de los microbios proporcional a la masa conflictual; continuará hasta los 39 o 39.5G que es cuando se tiene la cantidad de microorganismos necesarios para realizar la labor de regeneración y por tanto se detendrá el crecimiento de estos; posteriormente subirá a 40 o 40.5G y es cuando se inicia la destrucción de los microbios una vez que la reparación está completa; todo este proceso es regido por el cerebro a través del sistema inmune, el cual se encarga de regularizar estos procesos de crecimiento y destrucción.

La intensidad de la fiebre dependerá de la masa conflictual pues, según sea esta, habrá sido mayor el crecimiento celular o la ulceración/necrosis de forma que será requerido multiplicar mayor cantidad de microbios, así como será mayor el número a eliminar una vez realizada la tarea.

Cuando una fiebre supera los 41 grados debemos actuar rápidamente para reducir la fiebre sin cortar el proceso biológico, esto podemos hacerlo gracias a la aplicación de frío, principalmente en la nuca, así como la toma de infusiones u otros elementos naturales.

Cuando se experimenta una fiebre inexplicable, siempre existe la posibilidad de una reparación de los túbulos (conductos) colectores renales.

Mientras un individuo tenga una infección con un microbio perteneciente a su medio ambiente natural no habrá mayores complicaciones, todo esto cambia si tomamos microbios a los cuales no estamos adaptados y no hay tiempo para hacerlo; cuando hay solución de un conflicto ese nuevo microbio puede ser utilizado, pero al no tener la información sobre su funcionamiento podemos enfrentarnos a enfermedades infecciosas que generan bastantes complicaciones.

“Mientras un conflicto individual o colectivo este activo o se reactive con regularidad los gérmenes correspondientes estarán dentro del individuo o de la población afectada por el conflicto, pero no necesariamente dentro de todos los individuos que constituyen aquella población, cuando la conflictolisis (resolución del conflicto) ocurre, hablamos de una enfermedad latente (no visible) o de una epidemia (pandemia), la reaparición de antiguas enfermedades corresponde a la activación de problemas anteriores, la aparición de enfermedades infecciosas nuevas va de la mano con la aparición de nuevos problemas sociales.” – Dr. Robert Guinee

Epidemias, código genético, sistema inmune y reprogramación del ADN: el sistema inmune no es un sistema de defensa como tal, es en realidad un sistema de comunicación que funciona mediante 3 filtros (3 sistemas de seguridad) que tienen que ver con la información microbiana que se transmite a nuestro sistema.

Primer filtro: La piel y las membranas mucosas (nasal, oral e intestinal), estas son los primeros elementos que entran en contacto con información microbiana. Ayudan a distinguir que es lo que puede enriquecer el ambiente interno y que es lo que debe ser eliminado; recibir esta información es esencial para la evolución del individuo de acuerdo a su propio código genético. Aquí se determina que entra y que no.

Segundo filtro: en la célula se recibe la información microbiana y se memoriza para hacer modificaciones a nivel ADN, cuando se produce el trabajo microbiano hay fiebre e inflamación y esta respuesta es registrada como funcional para el individuo así que la célula la memoria y es apta para reproducirlo.

Tercer filtro: en los humores (fluidos internos) vemos producción de anticuerpos que se generan para eliminar sustancias no aceptadas de acuerdo con el código genético individual, eliminación de gérmenes y sustancias inútiles.

Si por alguna razón alguno de los filtros se salta, existe la posibilidad de generar una reacción orgánica indeseable pues se ha sobrepasado “el sistema de seguridad” establecido para generar ciertas adaptaciones al exterior.

“El único efecto de la vacunación es el de prevenir que el sistema inmune pueda utilizar correctamente los microbios para reequilibrarse a sí mismo, las vacunas son potencialmente peligrosas; las vacunas brincan por encima del sistema de filtración de las membranas mucosas.” – Eric Ancelet; las vacunas saltan los mecanismos de filtrado de las membranas y llegan directo al humor lo cual crea una respuesta muy grave a corto o a largo plazo.

Cuando hablamos del código genético nos referimos a nuestra huella dactilar interna. El primer elemento del código genético este compuesto por los elementos físicos individuales, así como lo relativo a nuestros pensamientos y creencias; estos dos nos dan como resultado nuestro ADN operativo que es el 20% de nuestro código genético, el 80% restante que es considerado “basura”, ha llamado así porque no se quiere especificar que tiene características especiales como la capacidad de adaptación y modificación tras eventos determinados.

Reprogramando el ADN basura: “en los años 40 la genetista americana Bárbara McClintock hizo un gran descubrimiento que fue reconocido solo años más tarde, en 1983, recibió el premio nobel por haber descubierto que los genes podrían cambiar su posición en un cromosoma como respuesta al estrés, en su discurso de aceptación, ella explicó que los choque sostenidos por el material genético (aunque sea tras accidentes dentro de la célula, infecciones virales o cambios en el medio más cercano) forzarían al genoma a reestructurarse para vencer la amenaza” (el genoma es el material genético completo del organismo) – «Reconquistando nuestro ADN»

Si hay un DHS hay una reprogramación de ese 80% de ese ADN basura, lo cual permitirá que se genere una adaptación biológica para trascender la situación en que uno se encuentra, de esta forma podemos decir que el «sistema inmunológico» es único y diferente para cada individuo, pues este constantemente se está transformando para favorecer la evolución del individuo.

El código genético no es estable, esta mutando momento a momento según las necesidades vitales de la persona, de forma que no solo hay tantos genomas como personas, sino tantos genomas como cada momento de la vida de una persona.

No podemos creer que lo que le hacemos momento a momento al mundo y a la sociedad no generaran nuevos choques biológicos no programados por la naturaleza, han sido cambios tan rápidos que el organismo no tiene tiempo de adaptarse a tales cambios, esto tiene relación directa con la inhibición de acción tan común ahora. Desde luego esto está relacionado con las “EPIDEMIAS”, las cuales son respuestas a la “evolución” y sus choques biológicos no naturales.

La evolución no sigue una línea recta, sino que es una constante simpaticotonía y vagotonía según los conflictos colectivos.

Los síndromes son grupos de varios choques biológicos que generan distintos síntomas, estos son las respuestas a la enorme cantidad de choques sociales nuevos que las personas en general tienen incapacidad de resolver debido a que en la biología sencillamente no están programados, de forma que es necesario encontrar una solución a la cual el organismo no está preparado. Actualmente es mayor la cantidad de enfermedades frías que calientes, esto es así porque tales choques sociales no llegan a entrar en solución y nos mantienen en simpaticotonía permanente.

Enfermedades infecciosas y los efectos deletéreos de la penicilina, los antibióticos, las vacunas y otros simpaticotónicos en el organismo: “no son los microbios los que nos matan, sino el enorme edema que se forma en el cerebro si el choque biológico ha durado demasiado tiempo” – Hamer; cuanto mayor sea la masa conflictual mayor desarrollo microbiano habrá habido y por lo tanto mayor trabajo microbiano en PCL y mayor intensidad de síntomas podremos encontrar, pero que quede claro, lo que mata es el edema no la “enfermedad infecciosa”.

“Tuvimos que esperar muchas décadas antes de que los biólogos reconocieran que los gérmenes son capaces de notables transformaciones cambiando de un tipo a otro; muchos experimentos fueron llevados a cabo y en cada uno de los casos, los gérmenes, independientemente del tipo, se transformaron a sí mismo en otros tipos cuando su alimento y su entorno cambiaron” – Bacteria INC.

Las terapias antibióticas, la penicilina, la alimentación modifican el entorno y por tanto generan mutación de microorganismos.

Los antibióticos actúan a nivel FH, disminuyendo su volumen y así, la intervención microbiana se detiene. El cerebro sigue con su orden de reparación a nivel orgánico y solo hay inflamación si perdura la inflamación a nivel cerebral, los antibióticos al reducir esta detienen el proceso curativo a nivel orgánico.

Actualmente nos enfrentamos a mutaciones microbianas debido a previos cambios en su entorno (por los medicamentos, alimentos, etc.), es imposible impedir que los microbios hagan su trabajo, si es necesario mutaran para sobrevivir y su trabajo será realizado desde luego de una forma a la cual el organismo no está adaptado y por lo tanto será más agresiva; se requerirán más antibióticos y así continuara un interminable circulo vicioso.

Comments are closed.